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EL EGO EN LA DANZA – 10 mandamientos de un buen profesor (no es decálogo de nada ni menos un manual)

Alguien por ahí me motivó a escribir sobre los egos que existen en el mundo de la danza, que por desgracia destruye relaciones e interpone el egoísmo ante el talento. ¿Por qué cuento esto? Porque no me gustaría que me volviera a suceder.


En la danza siempre va a existir el ego, la envidia y la mala onda, está lleno de gente narcisista, egocéntrica y que transformó la danza en una lucha de quién es la mejor, quién es la que sabe más y quién tiene más éxito, lo digo porque lo he vivido en carne propia.


Siempre he tratado de mirar las cosas con altura de miras y un poco desde afuera, tratando de no contaminarme, aunque reconozco que a veces he juzgado a personas sin conocer su trabajo. No voy a decir cómo hay que ser, ni cómo hay que comportarse, ni nada por el estilo, porque no soy quién para andar diciendo ese tipo de cosas, sólo me gustaría transmitir una experiencia vivida y que claramente me ha hecho reflexionar. Quiero contar qué es para mí la danza y la enseñanza y qué no lo es, nada más, vuelvo a repetir, bajo mi propio punto de vista.


Tengo fe y esperanza que algún día el mundo de la danza sea transparente y no esté ensuciada por egos y ególatras.


1. Un profesor debe ver a sus alumnos como iguales, como seres humanos igual que uno, ni mejor ni peor. No por ser el profesor te lleva a una categoría superior. La relación es lineal y siempre con respeto.


2. Alégrate si un alumno te supera en técnica y estilo, eso quiere decir que eres un excelente guía.


3. Nunca escondas tus conocimientos, tarde o temprano los alumnos se dan cuenta. Tampoco trates de dosificar la información, si te preguntan algo, explícalo, si no sabes, no inventes.


4. ¿Por qué frenar a tus alumnos a que emprendan por sí solos? Recuerda que como profesor, eres un guía, y es tu responsabilidad darle las directrices correctas para que haga las cosas bien.


5. Apoya a otros profesores, ellos no son tu competencia, son tus colegas. Únete a ellos, hagan cosas juntos, si eres un buen profe no deberías temer que tus alumnos se vayan de tus clases.


6. No armes un ambiente mala onda y de pelambres. Deja que tus alumnos se den cuenta por sí solos quiénes valen la pena, quiénes saben lo que hacen y quiénes son unos “chantas”.


7. Pensar que eres el único que tiene el conocimiento “sagrado” y eres el único que puede enseñar tal o cual disciplina sólo te hará ser una persona ignorante y arrogante. Todos los seres humanos tienen derecho a aprender y enseñar si creen estar capacitados para hacerlo.


8. Practica y después predica. No pretendas que tus alumnos se mantengan a tu lado si eres poco consecuente con lo que dices y haces.


9. Nunca terminarás de aprender. Creerte un sabelotodo sólo te hará seguir mintiéndote a ti mismo, siempre está la oportunidad de perfeccionarse, no porque hagas clases vas a entrar a la categoría de “iluminado”.


10. Humildad ante todo. Creo que con esto se resumen los 10 puntos. Lucha contra el ego, no contra el amor propio, que es indispensable, si no que contra esos fantasmas que a veces hacen que los humos subas más arriba de la coronilla.




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