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Vuelve a los pasos básicos siempre

Cuando comienzas a aprender una nueva danza y empiezas a avanzar, a ver que tu cuerpo se empieza a mover al ritmo, que la coordinación va fluyendo y que de a poco esos pasos que al principio te costaban se van haciendo más fáciles y se van grabando en tu cabeza y tu cuerpo, empiezas a querer más, a querer aprender más, a querer que te enseñen pasos cada vez más complicados y muchas veces a pensar que el repaso de los básicos es aburrido y cosa de principiantes. Esto nos ha pasado a todos alguna vez, puede que sea ego o que estamos acostumbrados a que todo tiene que ser rápido, nos aburren los procesos y las repeticiones.


Si hay algo que he aprendido de la cultura oriental, la cual he estudiado a través de las danzas clásicas de India y el Yoga, es que para que las cosas salgan bien, se necesita tiempo y disciplina, no sacamos nada con avanzar rápido si no hemos incorporado bien los aprendizajes y si no volvemos siempre a las raíces.


¿A qué me refiero con todo esto? A que hay que ser pacientes, a que hay que volver a cada instante a repasar los pasos básicos y a que hay que tener disciplina. Esto nos ayuda a dejar el ego a un lado e introducirnos en lo que realmente es el aprendizaje de una disciplina, en este caso la danza.


Llevándolo al contexto de la danza polinésica, hay una serie de pasos básicos, que más que básicos, prefiero llamarlos pasos bases, son las bases, los cimientos para avanzar, los cuales hay que repetir y volver a ellos a cada instante. A partir de estos pasos nace toda la técnica y de ahí las coreografías y de ahí el arte y la interpretación.


En el Ori Tahiti los pasos bases son: tamau, varu, ami, fa’arapu, afata y hura. A partir de estos pasos salen una infinidad de otros pasos, pero estos deben ser revisados al detalle y siempre hay que volver a ellos.


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